Al remodelar una cocina o reemplazar un accesorio viejo, la gran cantidad de opciones puede resultar abrumadora. Desde elegantes acabados en negro mate hasta sensores sin contacto de alta tecnología, el atractivo estético a menudo impulsa el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, mirar más allá de la superficie es crucial para la seguridad y la longevidad del sistema de plomería de su hogar. Un pequeño acrónimo en la caja, cUPC, tiene un peso significativo.
A menudo damos por sentado el agua que fluye de nuestros grifos. Giras la manija, el agua fluye y llenas tu vaso. Pero entre la línea de agua de la ciudad y su vaso se encuentra una pieza fundamental: el grifo. Si ese grifo no se fabrica según estándares rigurosos, podría filtrar sustancias nocivas como el plomo al agua potable.
Cuando abre el grifo para llenar un vaso de agua o lavar verduras, probablemente asume que el hardware es seguro, duradero y no tóxico. Rara vez cuestionamos la integridad de los accesorios de nuestros hogares hasta que algo sale mal: una fuga repentina que arruina los gabinetes o un informe sobre contaminación por plomo en el suministro de agua. Sin embargo, para los contratistas, mayoristas y propietarios atentos, la calidad de un grifo se determina mucho antes de instalarlo. Comienza con la certificación.
Si vives en una zona con agua dura, conoces muy bien la lucha. Esa costra blanca reveladora que se forma alrededor de la base de los mangos, la presión reducida del agua causada por los aireadores obstruidos y el fregado constante para mantener los acabados brillantes. El agua dura, que tiene un alto contenido de minerales disueltos como calcio y magnesio, es el enemigo natural de los accesorios de plomería.