Un grifo de cocina extraíble que gotea o una presión de agua reducida a menudo significan que es necesario reemplazar la manguera. Este problema común en la cocina puede alterar tareas diarias como lavar los platos y enjuagar las verduras. ¿La buena noticia? Reemplazar la manguera es un proyecto de bricolaje sencillo que lleva unos 30 minutos y requiere herramientas mínimas.
Un grifo que gotea o un rociador obstruido pueden interrumpir el flujo de toda la rutina de la cocina. A menudo, la solución es tan simple como quitar el cabezal rociador para limpiarlo o reemplazarlo, pero los accesorios modernos a veces pueden parecer un rompecabezas.
Cuando abre el grifo para llenar un vaso de agua o lavar verduras, probablemente asume que el hardware es seguro, duradero y no tóxico. Rara vez cuestionamos la integridad de los accesorios de nuestros hogares hasta que algo sale mal: una fuga repentina que arruina los gabinetes o un informe sobre contaminación por plomo en el suministro de agua. Sin embargo, para los contratistas, mayoristas y propietarios atentos, la calidad de un grifo se determina mucho antes de instalarlo. Comienza con la certificación.
A la hora de seleccionar un grifo de cocina, el diseño y el acabado suelen ocupar un lugar central. Todos queremos ese elegante cuello de cisne negro mate o el clásico brillo del cromo para completar el aspecto de la cocina. Sin embargo, hay una pequeña marca a menudo escondida en el embalaje o en el cuerpo del grifo que importa mucho más que la estética: la certificación CUPC.