Entras en la ducha esperando una cascada de agua cálida y relajante que elimine el estrés del día. En cambio, lo recibido son chorros punzantes en forma de agujas que se disparan en direcciones aleatorias o una ráfaga de alta presión que se parece más a una manguera contra incendios que a una experiencia de spa. Si esto le suena familiar, el cabezal de su ducha no está cumpliendo su función principal.
Elegir un nuevo cabezal de ducha parece sencillo hasta que te enfrentas a términos como GPM. Este pequeño acrónimo, que significa galones por minuto, representa uno de los factores más importantes en su experiencia diaria en la ducha. Dicta todo, desde la presión del agua hasta el impacto en sus facturas de servicios públicos y el medio ambiente. Las opciones más comunes que encontrará son cabezales de ducha de 1,8 GPM y 2,5 GPM.
No hay nada como darse una ducha de lujo al final de un largo día. El agua caliente, el vapor y la presión se combinan para eliminar el estrés. Pero si está planeando una renovación del baño y sueña con una configuración personalizada con rociadores para el cuerpo, cabezales de lluvia y varillas de mano, es posible que esté pasando por alto un detalle crucial: las tuberías detrás de la pared.
No hay nada tan frustrante como comenzar el día con una ducha débil y goteante. La falta de un flujo de agua contundente puede convertir una experiencia refrescante en una tarea tediosa. Si se pregunta cómo aumentar la presión del rociador de su cabezal de ducha fijo, ha venido al lugar correcto.
Hay pocas cosas menos satisfactorias que una ducha que gotea en lugar de rociar. Si te encuentras bailando un poco solo para enjuagarte, es probable que tengas poca presión de agua. La buena noticia es que un flujo débil no siempre es un problema de plomería complejo. A menudo, la solución es sorprendentemente sencilla y puede realizarse sin necesidad de llamar a un profesional.